Trucos para conseguir el mejor psicólogo en Málaga

Se han desarrollado muchos enfoques terapéuticos en las décadas desde que Freud comenzó su experimentación con la cura del habla. La psicoterapia hoy en día viene en muchas variedades: El psicoanalista examinará tu inconsciente; el terapeuta reordenará tus contingencias de refuerzo; el terapeuta cognitivo desafiará tus pensamientos irracionales; el humanista te proporcionará un espacio seguro dentro del cual podrás activar tu tendencia a la auto-realización; el existencialista te alentará a encontrar un sentido en el desierto de la existencia; el terapeuta de realidad te guiará hacia la elección de conductas que faciliten tu conexión con los demás; la terapeuta feminista puede mostrarte cómo tus problemas personales son manifestaciones de la opresión política patriarcal, etcétera, etcétera.

En esta rica ecología, ninguna teoría o técnica terapéutica tiene el monopolio de la curación. Dependiendo del contexto particular -cuándo, dónde, cómo y con quién se usan- múltiples enfoques, explicaciones e intervenciones pueden resultar efectivos y útiles o, alternativamente, ineficaces y perjudiciales. Dado esto, y la interminable variedad de opciones, ¿cómo pueden los clientes potenciales diferenciar una buena terapia de una mala?

Bueno, así como todos los vinos -a pesar de su gran diversidad en sabor, precio y presentación- comparten el mismo ingrediente activo (uvas), así también lo es con la terapia: Debajo de la diversidad de la superficie, todas las buenas terapias comparten varios principios subyacentes. Estos factores comunes son de hecho responsables de la mayor parte de la curación que tiene lugar en la terapia.

Aquí hay una lista (basada en mi propia lectura de la investigación y mi experiencia clínica) de 10 ingredientes básicos y comunes de una buena terapia:

1. Una buena terapia no es amistad.

Hay varias diferencias entre la amistad y la terapia. Primero, usted puede tener múltiples relaciones con sus amigos. Puedes hacer negocios con ellos, pedirles dinero prestado, tener sexo con ellos. Con tu terapeuta, sólo puedes hacer terapia. Tu terapeuta puede ser amistosa, pero no es tu amiga. Si tu terapeuta es tu amiga, entonces ella no es tu terapeuta.

Segundo, la amistad no necesita tener un plan, meta o propósito más allá de su propia existencia. Puedes estar con tus amigos sin más razón que disfrutar, estar acostumbrado o no tener nada mejor que hacer. No andas con tu terapeuta. La terapia es intencional y pragmática, moviéndose deliberadamente hacia una o más metas mutuamente negociadas. La terapia no es un fin en sí misma.

Tercero, usted y sus amigos tienen un derecho mutuo e igualitario sobre su encuentro. Sus intereses, necesidades y preocupaciones son tan importantes como las preocupaciones y asuntos de sus amigos. La terapia no es así. Por su diseño es de un solo lado. Se trata del cliente. Cada acción del terapeuta puede ser legítimamente dirigida sólo hacia una meta: ayudar al cliente. El terapeuta no puede utilizar el tiempo de terapia, o las relaciones terapéuticas, para atender sus propias necesidades. Si su terapeuta utiliza el tiempo de terapia para cualquier otro propósito que no sea ayudarle, entonces lo que está haciendo no es una buena terapia.

 

Por ejemplo como hacen los psicologos malaga. Autenticos profesionales. Todo esto sumado a las últimas tecnologías podemos hacer una mejor elección a la hora de elegir un buen psicólogo, sin importar en el lugar en el que vivimos. Ya da lo mismo vivir en una gran ciudad que en un pueblo alejado de todos los servicios, gracias a Internet, podemos ponernos en contacto con cualquier empresa/persona de cualquier parte del mundo.

 

2. Una buena terapia se basa en la evidencia.

Una buena terapia implica mantener buenos registros, conectar anécdotas en patrones, generar hipótesis y probarlas. Una buena terapia responde a los nuevos conocimientos. Admite y corrige sus errores. Mientras que la buena terapia busca fomentar la esperanza y alimentar la expectativa de cambio, sus promesas están atadas a los hechos. Si su terapeuta le garantiza el éxito o le promete cambiar su personalidad, váyase.

Hay arte en la buena terapia, ya que es un encuentro humano intencional, y como tal es inherentemente dinámico, creativo y único. Pero el arte de la buena terapia debe alinearse con la ciencia de la misma manera que el arte del diseño arquitectónico debe alinearse con los principios de la ingeniería de sonido. Lo que el terapeuta sugiere al cliente -el curso de acción, las explicaciones y las intervenciones- debe basarse en la investigación científica, en la medida en que dicha investigación exista. Una buena terapia no contradice ni ignora los datos, conocimientos o pruebas científicas sólidas. La buena terapia reconoce la simple verdad -simple pero no fácil (la iglesia católica tardó 300 años en descubrirlo en relación con Galileo)- de que la evidencia finalmente gana.